Francisco Peña Manjarrez

El exitoso empresario Francisco Peña Manjarrez radica en Guadalajara, Jalisco desde hace más de 24 años. Su trayectoria empresarial le ha permitido ganarse el respeto de la comunidad en general, así como la amistad de grandes personalidades. Dicha trayectoria está basada en los valores de lealtad, respeto, trabajo y honestidad que le fueron inculcados en el seno de su familia. Nació en la Ciudad de México y fue criado en uno de los barrios más humildes de esa capital mexicana.

Es el cuarto de 5 hijos procreados por el matrimonio entre el señor Luis Peña Carrasco y la señora Alicia Manjarrez y Zavala. A pesar de sus bajos recursos económicos, su madre siempre tuvo muy claro que la mejor herencia que podría dejar a sus hijos era su educación y su formación académica, incluyendo a un sobrino que también fue criado junto con ellos y, más que primo, también es un hermano para ellos; con esa idea fue que su mamá se empeñó y logró que todos ellos terminaran una carrera profesional fundada en los valores.

Esto no fue fácil, pues a su alrededor había miseria y riesgos de caer en vicios o malas amistades, situaciones que la familia supo enfrentar y salir adelante. A su corta edad, Francisco ya daba muestras de su gusto por los negocios, pues a los 10 años empezó de dependiente de la tienda de la esquina (abarrotes "La Chiquita" de Don Manuel) y luego compró una pequeña vitrina para vender dulces en su casa. Conforme fue creciendo, iba haciendo diferentes trabajos para ganar dinero y poder solventar algunos gastos personales propios de su edad.

Francisco también sobresalió en el barrio por su habilidad por los deportes, en especial el fútbol. Cuando hubo de decidir qué carrera estudiar, Francisco quiso entrar al H. Colegio Militar, pero por su edad le pidieron a su mamá que se esperara 1 año, por lo que para que no estuviera sin hacer nada y correr riesgos de caer en algún vicio, su madre decidió inscribirlo en el bachillerato técnico de la E.B.C. de la Ciudad de México; llegado el año siguiente, su mamá le comentó que había que ir nuevamente al H. Colegio Militar, pero Francisco ya no quiso; prefirió continuar en esa escuela, ya que ahí descubrió que también tenía facilidad para los números y en consecuencia para la contabilidad; fue así como, siguiendo con esa trayectoria, Francisco se hizo contador público, obteniendo el título con una tesis inédita.

Tuvo una carrera brillante dentro de 2 de los despachos de contadores públicos más importantes e influyentes a nivel internacional, llegando a ocupar puestos directivos rápidamente. Francisco considera que una de las cosas que más le sirvieron para esa carrera meteórica fue el hecho de haber comenzado a trabajar desde el primer semestre de la carrera como auxiliar de contador. Adicionalmente, su entrega, lealtad y dedicación lograron que Francisco fuera considerado como un empleado ejemplar. En 1988, una de las mencionadas firmas de contadores envía a Francisco a hacerse cargo de la división de impuestos de la oficina ubicada en la Cd. de Guadalajara, Jal. Posteriormente, en 1989, Francisco decide independizarse y funda su despacho, el cual hasta la fecha cuenta con casi 24 años, siendo éste uno de los más reconocidos en la localidad.

Las personas que lo conocen avalan que Francisco Peña es buen hijo, buen esposo, padre, hermano, amigo, jefe y persona. Como ejemplo está el hecho de que desde hace muchos años se hizo cargo de sus padres; de hecho, su madre afirma: “¡Paco, más que un hijo es como un padre!”, ya que siempre está preocupado por ellos, los mima y aconseja.

Su don de gente le hace estar en la mejor disposición de ayudar a las personas, siempre alegre y de buen humor ante cualquier situación, tenaz y trabajador gracias a su espíritu de lucha.